3 de junio de 2013

ORGANIZAR LAS FUERZAS PARA EL SOCIALISMO.(Parte VII)



VII.- ORGANIZAR LAS FUERZAS PARA LUCHAR POR LA TRANSFORMACIÓN SOCIALISTA DE LA SOCIEDAD.

Este programa (ver publicación anterior) a favor del pueblo y de las familias trabajadoras, es evidente que no lo van a aplicar los empresarios y la burguesía  por las buenas. Solamente con la lucha y la movilización de masas podemos arrancar una gran parte de estas demandas. Para que sean efectivas y llevadas a la práctica es necesario un gobierno de los trabajadores, un gobierno PSOE e IU y otros partidos de izquierdas, que responda de verdad a su base social, con la colaboración plena de las fuerzas sindicales y asociaciones progresistas de consumidores y usuarios. 

Para ello es preciso un reagrupamiento de  toda la izquierda, que movilice a los ciudadanos, que organice las asambleas de barrios, al sindicalismo de clase, a la juventud, a la mujer, al ecologismo y otras fuerzas de progreso a las que les pedimos que participen, apoyen y exijan la aplicación y la gestión de este plan de acción. Un movimiento que haga realidad la exigencia de Democracia Real Ya, que confluya con las fuerzas que ha movilizado el 15-M a través de una acción sostenida de masas.

Para ganar a la mayoría de la clase obrera para este programa, un auténtico programa socialista, las organizaciones en su conjunto, tanto sindicales y la izquierda en general deberían unificar sus luchas y reivindicaciones, como insistentemente están demandando miles de activistas obreros, juveniles, de  consumidores y vecinales, que vienen tomando las calles y plazas cada vez con más insistencia.  En primer lugar, es preciso hacer un esfuerzo por caminar hacia la unidad del movimiento de los trabajadores por la defensa de un programa de acción común, con plena libertad de cada organización y colectivo para defender sus planteamientos y propuestas, y que las decisiones se tomen democráticamente en asambleas generales de cada pueblo, distrito o comarca. En segundo lugar, los activistas de izquierda deberían desarrollar un trabajo sistemático, de concienciación y encuadramiento, para difundir este programa en el seno de las organizaciones sindicales y en defensa de una acción sindical de clase, combativa y democrática.

Mientras que tengamos el derecho de opinar y quejarnos pero sean otros, como los grandes empresarios y banqueros nacionales y extranjeros, los que decidan en contra de nuestros intereses, jamás habrá auténtica democracia ni podremos avanzar hacia la superación del capitalismo:   soportaremos esta  “fachada” de democracia que no es otra cosa que “la dictadura del gran capital”. Necesitamos una democracia auténtica, una “democracia obrera”, “una democracia socialista”, una “Democracia Real Ya”,   basada no en funcionarios y burócratas corruptos sino en el control y la gestión directa de la población de todos los aspectos de la economía, la cultura y la sociedad; una democracia de los trabajadores basada en la participación y el control de la población por medio de Comités y asambleas en los centros de trabajo y en los barrios, coordinados en el ámbito local, provincial y nacional, donde cualquier representante o funcionario sea elegido y revocado en cualquier momento por la población y que, en ningún caso, perciban un salario superior al salario medio de un obrero cualificado; donde las tareas de administración y gestión no estén confiadas exclusivamente a “especialistas” separados del pueblo sino que sean ejercidas por el conjunto de la población.

El Socialismo es internacional o no es nada, por lo que es preciso compartir y extender estos métodos de lucha a los países hermanos de Europa, de Latinoamérica y resto del mundo. Los socialistas marxistas defendemos el internacionalismo no como una buena idea sino como una necesidad para defendernos de la crisis de capitalismo. Frente a la UE del gran capital, abogamos por los Estados Unidos Socialistas de Europa como primer paso para una Confederación Socialista Mundial, que en un plano de igualdad, colaboración y apoyo mutuo entre todos los pueblos del planeta, supere la actual pesadilla a la que nos enfrentamos.

Con la participación activa y democrática de la mayoría de la población en lucha por estos objetivos, estaríamos en condiciones de avanzar hacia una sociedad verdaderamente democrática, donde, liberados de la lucha cotidiana por la supervivencia y con los medios de producción bajo control de la mayoría de la sociedad, los trabajadores y nuestras familias podríamos participar conscientemente en todas las decisiones políticas, económicas, sociales y culturales de una sociedad basada en la ética, poniendo al ser humano en el fundamento de la economía, y ésta al servicio de la humanidad. Consideramos que sí existe una alternativa, así como los medios para utilizar toda la creatividad maravillosa de la que es capaz el género humano y esa alternativa se llama Socialismo.

Mañana publicaremos la parte final  VIII.- MODIFICACIÓN DE ESTATUTOS:   EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA INTERNA. 

Con esta última aportación habremos publicando el documento que estamos debatiendo, al que pueden añadirse enmiendas por parte de los afiliados, militantes y simpatizantes, remitiéndolas a) : 



ispsoeandalucia.malaga@gmail.com


(Recomendable leer  junto con las publicaciones anteriores y posteriores)


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