5 de julio de 2012

Capitalismo: Guerra abierta de ricos contra pobres.


¿Cuántos trabajadores, pequeños ahorradores, autónomos, pensionistas y ciudadanos normales están siendo y van a ser perjudicados por las corrupciones del sector bancario?    




Por fin la Audiencia Nacional imputa por el caso Bankia y su matriz BFA a  Rodrigo Rato y 32 consejeros como  los presuntos autores de los delitos de falsedad documental (cuentas y balances), administración desleal o fraudulenta, maquinación para alterar el precio de las cosas y apropiación indebida. Delitos que podrían alcanzar para todos y cada uno de ellos penas superiores a los diez años de prisión en el caso de que fueran probados como tales. ¿Irá alguno de ellos al final a la cárcel o comprarán su libertad con el dinero robado al pueblo?

  Además de Rato aparecen imputados otros notorios dirigentes del PP, como  el ex presidente de la Comunidad de Valencia, José Luis Olivas, y el ex ministro de Interior, Ángel Acebes, además de otros destacados dirigentes y empresarios de Madrid y Valencia, afines a Esperanza Aguirre y a Francisco Camps.  Según explica el propio juez, el delito de falsedad de cuentas y balances tiene una pena de prisión de uno a tres años, según se tipifica en el artícilo 290 del Código Penal. En relación a Bankia, el magistrado señala que se ha denunciado que sus consejeros y los de la entidad matriz, BFA, "distorsionaron la cuentas de ambas entidades, a fin de dar la impresión o crear la ficción de que su situación patrimonial era mejor que la realmente existente, lo cual les sirvió para mejorar los distintos ratios de solvencia y ganarse la confianza de los inversores en la salida a bolsa y en la subsiguiente cotización". ¿Estará la Justicia dispuesta a llegar hasta el final, imputando a todos los responsables de las estafas, bancarrotas, saqueos y corrupciones que existen en el sector bancario, incluido los supervisores del Banco de España, que podrían ser responsables penales por negligencia o connivencia?

 
Parece que la guerra contra la corrupción ha dado un giro brusco con este espinoso asunto de Bankia, que abre la caja de pandora que los ciudadanos están esperando para que se exija las responsabilidades penales y políticas a tanto sátrapa, especulador y corrupto que se han apropiado de los recursos financieros en una orgía putrefacta arruinando a miles de familias en esa lucha sin cuartel por mantener las ganancias a toda costa, incluso falsificando y trucando balances y documentos con procedimientos mafiosos y gansteriles.

El PP le ha declarado la guerra a los trabajadores. Aparentemente existen guerras “cruentas” y “guerras incruentas”; en estas últimas aparentemente no se ve el escándalo que produce el derramamiento de la sangre de los soldados, pero a veces suelen ser  más destructivas que las primeras.  Cualquier persona medianamente inteligente reconoce que la guerra actual que está llevando a cabo el imperialismo en Europa es aparentemente “incruenta”, pero los recortes que están llevando a cabo los gobiernos, en el Estado español el Gobierno del PP,  siguiendo las órdenes de la dictadura del gran capital, con el único objetivo de salvar a los banqueros mafiosos,  van a producir grandes estragos entre la población, sobre todo como consecuencia de los ataques a la Educación y demás derechos, pero sobre todo,  a la Sanidad, que en el fondo son “asesinatos diferidos” porque la población puede ver mermada sus expectativas vitales por falta de atención adecuada.  No hay dinero para los enfermos pero si ha habido y sigue habiendo  miles de millones para tapar estafas bancarias.

El sistema imperialista actual, ha llegado al grado más alto de desarrollo del capitalismo alcanzado en la historia humana, pero  ha entrado en declive y descomposición  y los ricos, como siempre ha ocurrido, mantienen una guerra contra los pobres para defender sus “sacrosantos” beneficios, anteponiendo los intereses de los banqueros a las necesidades de los ciudadanos.  La historia nos dice que el capitalismo empezó a sentirse estrecho en los límites de los viejos Estados nacionales, sin la formación de los cuales no hubiera podido derribar al feudalismo. El capitalismo ha desarrollado la concentración hasta tal extremo que ramas enteras de la industria se encuentran en manos de consorcios, trusts, asociaciones de capitalistas multimillonarios.  Vemos que casi todo el globo terrestre está repartido entre unas 300 multinacionales que controlan en régimen de oligopolio ese conglomerado que representa la “economía de casino mafioso”,  bien en forma de colonias o bien de países envueltos en las tupidas redes de la explotación financiera especulativa.

Desde hace tiempo la libertad de comercio y la competencia han sido sustituidas por la tendencia al monopolio, a la conquista y sometimiento por medios financieros de países, haciéndoles renunciar a su soberanía por las presiones y los chantajes,  imponiendo dictadores y tiranos, o como ahora, los llamados “Gobiernos Tecnócratas”,  para invertir sus capitales con garantías de su lucro privado,  expoliar materias primas, atacar sus monedas, comprar las empresas más rentables del sector público forzando políticas privatizadoras y otras miles de fechorías más.

Históricamente el capitalismo, que en su lucha contra el feudalismo fue el libertador de las naciones, se transforma dialécticamente en la época imperialista, en el más potente opresor de los pueblos.  El capitalismo,  progresivo en otros tiempos, e incluso revolucionario en sus inicios contra el feudalismo, es hoy reaccionario, obsoleto, senil y mafioso  manifestando una peligrosa tendencia hacia la fascistización.  El sistema imperialista, hasta hace 5 años,  (poco antes del colapso del modelo expresado en la crisis de 2007 en EEUU)  había   desarrollado hasta tal punto las fuerzas productivas que la capitalización bursátil alcanzaba más de 500 Billones de dólares (En torno a 5 veces el PIB mundial).

Esa montaña de acciones, bonos, hipotecas, créditos, valores diversos, etc se derrumbó y la brutal caída de las bolsas, que prácticamente volatilizó en un  porcentaje no cuantificado de esos activos tóxicos,  (¿El 20 %, el 30 % el 50 %? Es la cuantía que debaten diversas escuelas económicas) puso en marcha el ventilador que  los expandió por el circuito financiero y todavía nadie sabe su valor real,   desplomándose la economía  como un castillo de naipes perdiendo gran parte de su “valor de cambio” esa enorme cantidad de dinero fiduciario,  que en realidad representa la enorme estafa del capitalismo que expolió las plusvalías desaforadamente durante los años del auge,  desatando posteriormente el desastre del paro, la miseria, la degradación y la angustia de millones de seres humanos, forzando a la clase trabajadora a la lucha en legitima defensa, haciendo comprender a las masas que la humanidad se halla actualmente ante el dilema de pasar al socialismo,  o de sufrir durante años, durante decenios, una degradación permanente debido a los recortes y la eliminación de los derechos sociales alcanzados como la sanidad, la educación, los servicios sociales universales, si los trabajadores no conseguimos revertir el proceso.  

Es una Ley absoluta del capitalismo la desigualdad del desarrollo económico y político. La estrategia del capitalismo es, cuando llega la crisis, atesorar en paraísos fiscales los dineros de las plusvalías robadas a los trabajadores. Existen datos de que hay atesorados más de 8 billones de dólares en paraísos fiscales, solamente de los capitalistas individuales más importantes que se han podido averiguar, sin contar las multinacionales y empresas grandes.  

Por todo ello es necesario continuar la lucha por el verdadero socialismo, profundizando en la democracia, la solidaridad, la justicia y la libertad.   Es tarea de la propia clase trabajadora conseguir que el socialismo genuino triunfe en algún país capitalista avanzado y no como ocurrió hasta ahora, en países pobres o en vías de desarrollo.  La clase trabajadora triunfante en un país de Europa, por ejemplo que podría ser en el Estado español, en Grecia, en  Italia o cualquier otro, después de proceder a la expropiación de los capitalistas y de organizar democráticamente la producción a través de una Banca Pública, consecuencia de la nacionalización de las grandes palancas de la economía, que debemos llevar en nuestro programa,   para organizar la producción bajo un plan socialista asumidos democráticamente por la mayoría de las fuerzas de izquierdas, tanto sindicales como políticas, que componen la abrumadora mayoría,  se enfrentaría con las burguesías del resto del mundo capitalista, pero tenemos un potente aliado que debe ser atraído al lado de la lucha contra el imperialismo, como es la clase trabajadora y capas más oprimidas de la sociedad de todo el globo,  llamando a seguir los pasos de la lucha por la emancipación socialista, utilizando el potencial de la lucha de masas, unida y organizada para contrarrestar a la clase explotadora y sus estados corruptos, proceso que sería contagioso como asi lo ha sido las luchas de “la primavera árabe” y el 15-M que traspasó las fronteras reflejándose en EEUU con el movimiento “Ocupar Wall Street”.  

La mejor forma política de la nueva sociedad en que se organice el nuevo estado que derrote a la burguesía,  no puede ser otra que una República Socialista, democrática y solidaria con el resto de los trabajadores del mundo, es decir, bajo la bandera del Internacionalismo, porque el verdadero socialismo, o es internacional o no es nada más que un chovinismo estrecho o algo peor que mejor es ni nombrarlo.  Ahora bien, es imposible suprimir las clases de un plumazo,  sin un método firme de democracia social y participativa sana y profunda,  desde abajo, en todos los campos de la sociedad, llevando a cabo una lucha colectiva y democrática contra la corrupción, la especulación y los despilfarros.  Por lo que la profundización de la democracia socialista, tanto en la economía, la política, los sindicatos, la sociedad y la cultura serán la garantía del avance del proceso hacia un incremento de la producción y el reparto justo de la riqueza socialmente necesaria para el funcionamiento correcto y armónico de la sociedad, donde el pueblo tenga control sobre las tareas de la administración y la gestión social. La única forma valida para llevar a cabo ese proyecto es el Socialismo porque bajo el capitalismo es imposible.  

La unión libre de los pueblos por el socialismo es posible pero con una lucha tenaz,  con “honradez y firmeza”, como decía Pablo Iglesias, tanto en el plano económico como en el ideológico, batallas que serán más o menos prolongadas siendo éstas consideraciones las que necesitamos abordar en el próximo debate, en el que se planteará el programa genuinamente socialista que ha presentado nuestra corriente,  para que sea debatido en el  Congreso Regional de la próxima semana en Almería. La responsabilidad de las decisiones a tomar va a recaer por tanto en todos y cada uno de los delegados y delegadas, a los que les deseamos acierten en sus deliberaciones, porque la necesidad de las masas que exigen un mundo mejor así lo está demandando. El socialismo genuino es la gran esperanza de la humanidad.

ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA-PSOE.A

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