12 de junio de 2012

NO AL GOLPE DE ESTADO FINANCIERO IMPERIALISTA.


La experiencia viva que está sufriendo la clase trabajadora con los ataques salvajes que representa la política que lleva a cabo el Gobierno del PP, está provocando una frustración y desapego a esta  “democracia burguesa”, con lo cual el pueblo está comprendiendo que este sistema capitalista no sirve para dar soluciones a las cuestiones sociales. El Gobierno Rajoy ha claudicando y facilitado el Golpe de Estado financiero que han llevado a cabo las fuerzas imperialistas, que ha desatado un clamor  de las izquierdas contra la política del PP que respaldan  y aplauden las derechas. 

La oposición alza la voz y protesta, como resaltan los medios de comunicación: “El PSOE reprodujo este domingo las coordenadas ya adelantadas ayer. El rescate es una mala noticia, porque "deteriora" la imagen del país y no "una lotería", no un regalazo de "los Reyes Magos", dijo el secretario general de los socialistas. Alfredo Pérez Rubalcaba desconfía de que la manguera de 100.000 millones de euros no suponga ninguna imposición de más ajustes macroeconómicos. El principal partido de la oposición volvió a reclamar una comisión de investigación que analice, vigile y proponga medidas, mientras dure todo el proceso de recapitalización. (…) Izquierda Unida no tiene dudas. Cayo Lara, en rueda de prensa en Ciudad Real, pidió a Rajoy que "deje de mentir". "No hay duda de que vamos a tener que pagar una deuda que no es nuestra y sus intereses antes que tener un Estado del bienestar, por mucho que digan que sólo afecta al sistema financiero", ya que a fin de cuentas el Gobierno es el "garante" último de que los préstamos se devolverán (…) Fuera de los partidos, las críticas siguieron arreciando por parte de los sindicatos. El secretario general de UGT, “Cándido Méndez, ha subrayado que la consecuencia de la petición de ayuda es el endeudamiento de la sociedad, mientras que desde Comfia-CCOO exigen garantías de empleo en los procesos de reestructuración y transparencia para explicar las consecuencias del proceso”. (Público.es. 10-6-12)

A través de las luchas y empujados por la necesidad, los trabajadores están girando a la izquierda y están sobrepasando su “indignación”  que puede resultar explosiva con un salto cualitativo, para lo que utilizarán todos los instrumentos que permitan fortalecer las corrientes genuinamente  de clase y socialistas que se están formando dentro de los partidos y sindicatos de izquierdas que están dominados por las tendencias reformistas, revisionistas  y neoestalinistas, así como otras fuerzas que crecen fuera de los mayoritarios.  

La incapacidad de los dirigentes actuales para dar una respuesta convincente,  con una Huelga General de 48 horas, rechazando esos ataques y ofreciendo un nuevo programa que sea asumido por las masas que comienzan a luchar, hará que el conjunto de la población  exijan un debate ideológico, que sin recurrir a descalificaciones ni ataques personales de sus líderes naturales, tanto sindicales como políticos, pidan explicaciones de las causas del abandono de una política y un programa de clase que sirva para transformar la sociedad, que defienda con honradez y firmeza los intereses de la clase trabajadora y cuestione el modelo capitalista que no sirve.  No basta con estar en contra de las medidas del PP, hay que plantear un programa alternativo claro basado en el socialismo, retomando la ideología, la táctica y la estrategia adecuadas.  

Las causas fundamentales del abandono de la ideología y el programa del genuino socialismo puede atribuirse al prolongado período de prosperidad (aparente para la clase trabajadora y real para la burguesía) que había  experimentado el sistema capitalista en los 30 años anteriores a la crisis estructural del 2007/08,  que presentaba una ilimitada y amplia perspectivas de progreso económico y una relativa calma social y política en el orden capitalista, que fue asumida por las cúpulas sindicales y políticas de los dirigentes de las organizaciones obreras.

Las direcciones reformistas habían sido absorbidas por la lógica y el discurso de la burguesía, que luego era trasladado a las masas a través de los potentes medios de comunicación del sistema, en ese machacón discurso del “fin de la historia”,  con la coletilla de que el capitalismo era la única salida, donde se quería convencer a todos de que el sistema liberal burgués  había superado las crisis, lo que ha resultado totalmente falso, como así habían pronosticado los analistas marxistas.

El repudio y el abandono por esas camarillas dirigentes, con pensamiento pequeño burgués, que habían ocupado las direcciones de las organizaciones de la izquierda, con renuncia completa a las perspectivas globales del socialismo internacionalista, que habían considerado al capitalismo, teniendo en cuenta solo los periodos de bonanza económica y algunas mejoras obtenidas por las luchas de los trabajadores en los países más avanzados,  se ha demostrado incorrecta por la tozudez de la realidad histórica.  Nuestra corriente viene insistiendo en que hace falta autocrítica, debate y rectificación.

Esos errores de las direcciones en las perspectivas les hacían dar giros cada vez más a la derecha, primero con el abandono del marxismo e incluso luego la socialdemocracia, olvidando los procesos y las crisis habidas en el pasado, siendo por tanto incapaces de prever el futuro, lo que finalmente les llevó al abandono de la lucha por la transformación social, pero lo más grave es que argumentaban que el marxismo estaba desfasado, que el método para avanzar al socialismo era a través de reformas parciales.  Muchos trabajadores prefieren ese camino pero en realidad se ha demostrado que es totalmente inviable para resolver las necesidades que exige la clase trabajadora, dado el estrecho margen de los límites del capitalismo, cuyas crisis son cíclicas e inevitables, como los marxistas han venido manteniendo y la realidad concreta ha  demostrado durante toda su historia.

La lucha de clases, que negaban insistentemente los estrategas del capitalismo, se pone ahora sobre el escenario de la realidad con toda su crudeza e inevitablemente imprime una dinámica cada vez más convulsiva a la actividad sindical y política, debido a los ataques, a la recesión y al atolladero en que se encuentra el capitalismo,  con radicalizaciones y politizaciones tendentes al rechazo cada vez más firme a la burguesía y a su gobierno de derecha extrema del PP y el cuestionamiento del modelo capitalista que hace aguas por todos lados.

Con insistencia desesperada, (no solamente en el Estado español, sino en toda Europa y a escala mundial), los dirigentes de los sindicatos y partidos reformistas,  siguen apostando y defendiendo con uñas y dientes los pactos sociales y la negociación con la Patronal, sin querer utilizar la movilización masiva y global, como mecanismo de presión, organizando y extendiendo la lucha y utilizando los mecanismos de solidaridad, que han abandonado porque sienten un miedo terrible a la propia clase ya que  saben que les puede sobrepasar en sus aspiraciones, propuestas y capacidad de ir más allá de sus planteamientos.

Esas políticas pusilánimes están provocando un envalentonamiento de las posturas de la burguesía y su gobierno, que arrastran a la clase trabajadora a un empeoramiento de las condiciones laborales y bajadas brutales en los niveles de vida del conjunto de las familias trabajadoras, a la vez que los banqueros y grandes empresarios obtienen escandalosos beneficios multimillonarios, basados en los rescates  bancarios e inyecciones económicas,  arrastrando a los pequeños comerciantes, autónomos, jóvenes y clase trabajadora en general a la más completa ruina.

El marxismo hace una crítica  científica tanto a los reformistas y oportunistas por la derecha, como a los sectarios y ultra-izquierdistas, que utilizan métodos conspirativos y venenosos de pseudo-revolucionarios, llamando a luchar a la clase trabajadora al margen de la realidad,  llamando traidores a todos los que se les opongan, sin querer comprender que la mayoría de las veces, las críticas fundadas y con métodos compañeros deben hacerse a los errores que cometen las direcciones y no a los cuadros medios ni a los sindicalistas o trabajadores que, de forma quizás mal aconsejados, llevan a cabo unas acciones de lucha que provocan derrotas o son ineficaces.

Si en realidad, toda la lucha por el socialismo dependiera de las proclamas incendiarias de los ultraizquierdistas y sectarios o de las decisiones secretas de los burócratas sindicales, entonces hace ya muchos años que se hubiese construido el genuino socialismo, pero la cuestión no funciona así, sino que la lucha de clases es más complicada que todo eso, operando muchas variables en la ecuación e incluso algunas que aparentemente ni siquiera se ven claramente por muchos políticos,  como la propia dialéctica de la historia.

Si existe algo importante que tenemos que aprender de  la lucha sindical y política contra la burguesía, es sobre todo una cosa como la Huelga General de masas de carácter político. Esta no se decreta artificialmente sin que existan condiciones suficientes y necesarias para llevarlas a cabo con garantía de llevarla hasta el final para poder triunfar, pero tampoco se descarta.  Unas direcciones timoratas y pusilánimes no ofrecen confianza a las masas para llevarles a la victoria, por lo que las derrotas y los triunfos de las luchas y las huelgas son casi siempre responsabilidad de sus direcciones y no como dicen los burócratas, que culpan a las propias bases de que no quieren participar, sin autocriticarse el modelo y las alternativas que les ofrecen.

Para llevar a cabo con garantías de triunfo de cualquier lucha o huelga de la clase trabajadora hace falta un trabajo previo, de información, de debate desde las bases, de explicación clara, de preparación de las reivindicaciones, que sean correctas y asumidas por la clase trabajadora de base.  No es posible entender la lucha como hacen algunos burócratas como si esto fuese como un grifo de agua, que lo abres y lo cierras a voluntad, o como una olla hirviendo que la destapas para que salga el vapor. Eso les sale bien algunas veces, pero les puede estallar en las manos.   

Es preciso entender y comprender los procesos moleculares que se están dando en el subconsciente de las masas, los motivos aparentemente imperceptibles e incluso secundarios, las irrupciones aparentemente espontaneas que se dan a veces, las formas en que se producen los movimientos, sin son luchas  ofensivas o defensivas,  si existe un auge de la lucha o se está en momentos de reflujo, e incluso muchos otros factores que en este breve artículo es imposible detallar, pero parece ser que los veteranos sindicalistas y políticos  han olvidado ya y los nuevos cuadros no han aprendido todavía.

También es conveniente analizar algunos aspectos que están en el ambiente sobre la necesidad de la independencia y neutralidad de los sindicatos de clase respecto a los partidos políticos de izquierdas.  Esto ha sido una jugada que ha llevado a una reclamación premeditada y constante por parte principalmente de los que se encuadran más a la derecha y más proclives a los pactos sociales con la burguesía,  dentro de las organizaciones obreras, que han conseguido separar la práctica sindical de la teoría del socialismo científico, e incluso de los partidos de clase,  cuando históricamente el movimiento obrero se dotaba del sindicato para la lucha económica en el corto plazo y en el medio y largo plazo utilizaba al Partido, siendo sus fines y objetivos comunes e incluso a veces los dirigentes confluían en ambas organizaciones, como por ejemplo, UGT y el PSOE, CCOO y el PCE.   Para las masas, esas divisiones son un estorbo y forzarán la unidad para luchar contra la reaccionaria política del PP, más temprano o más tarde, les guste o no a las direcciones que tendrán que admitirlo y escuchar a los manifestantes cuando cantan eso de “el pueblo unido, jamás será vencido”.

Incluso en esa separación actual podemos observar los planteamientos divergentes entre los fines sindicales y políticos, pero con una clara deriva hacia posiciones reformistas de derechas, que ha llegado el momento de rectificar, abandonando definitivamente esa búsqueda incesante del pacto por el pacto, en un puro y burdo empirismo de via estrecha,  si realmente los dirigentes de sindicatos actuales quieren que sean reconocidos  de nuevo como instrumentos útiles para los trabajadores, so pena de verse sobrepasados o incluso superados en convulsiones violentas por la izquierda.

El movimiento de masas y las acciones sindicales de nuestra clase no pueden ser el reflejo de las comprensibles, pero erradas ilusiones utópicas de los dirigentes sindicales que han sucumbido a las presiones del capitalismo, sino que será el producto de las vivencias y las necesidades que se reflejan en la toma de conciencia de las amplias masas de la clase trabajadora que crece y se desarrolla en el fragor de la batalla por un mundo mejor, aprendiendo de sus  errores y de sus aciertos, de sus derrotas y de sus triunfos, buscando con toda la energía que sea posible el camino firme y decidido del sindicalismo de clase y combativo, de la lucha política, democrática y socialista para que la unidad, la organización y las reivindicaciones se sigan sintiendo con la máxima potencia posible, para preparar las fuerzas necesarias para superar a este podrido sistema capitalista y empezar la construcción de la sociedad genuinamente socialista que ya no es una utopía, sino una verdadera necesidad para los seres humanos.

El PP nos ha dado otros 100.000 millones de motivos económicos para seguir la lucha, porque nos quieren  seguir robando metiendo la mano en nuestros bolsillos para pagar sus rescates bancarios, sus desfalcos y corrupciones, que   junto con 5.500.000 de motivos sociales de parados  forzados,  que son personas que quieren trabajar y no pueden con lo cual se les niega este fundamental derecho, que es como negarles la vida misma, hay motivos sobrados para organizarnos y luchar ya que sabemos que la salida en bases capitalista no es posible.

La clase trabajadora se enfrenta a varios problemas que tiene que resolver para superar las crisis económica, política, social y de liderazgo de sus propias organizaciones, pero la fuerza de la lucha podrá con todo eso y con mucho más.  Las tareas fundamentales para la clase trabajadora  será el  transformar y hacer girar a la izquierda a las  direcciones de sus partidos y sindicatos para poder armarse en unidad de acción con las ideas y el programa del genuino socialismo, superando a este  podrido sistema capitalista y mandarlo al basurero de la historia.

¡¡NO AL GOLPE DE ESTADO FINANCIERO IMPERIALITA¡¡ 
¿Para cuando los sindicatos piensan  convocar la HUELGA GENERAL?

ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA-PSOE.A

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